La posverdad en el discurso político: una entrevista con Vladimir Pintor Flores
El pasado 3 de marzo de 2026 se realizó de manera presencial una entrevista centrada en el análisis de la posverdad y su influencia dentro del discurso político contemporáneo. Vladimir Pintor Flores, Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Tlaxcala, está especializado en análisis político y actualmente estudiante de la Maestría en Ciencia Política y Gestión Pública en la Escuela Libre de Derecho. A lo largo de su trayectoria profesional, ha participado activamente en distintos espacios políticos y administrativos, desempeñándose como dirigente de partidos políticos estatales, asesor legislativo en el Congreso del Estado de Tlaxcala, secretario del Ayuntamiento del municipio de Totolac y actualmente colaborador en la Secretaría de Economía de la delegación Iztapalapa, en Ciudad de México.
La entrevista fue realizada por Fernanda Casimiro y Ana Orozco, estudiantes de cuarto semestre de la preparatoria IBERO Tlaxcala, como parte de un proyecto escolar enfocado en el estudio de la comunicación, la información y los desafíos contemporáneos relacionados con el manejo de la verdad en los discursos políticos.
La transformación histórica del concepto de verdad
Durante la entrevista, Vladimir Pintor explicó que la comprensión de la verdad ha evolucionado conforme cambian las estructuras sociales, políticas y culturales. Desde su perspectiva, la ciencia política permite analizar estos fenómenos a partir de distintos momentos históricos: la premodernidad, la modernidad y la posmodernidad.
En épocas premodernas, señaló, la verdad era concebida como absoluta e incuestionable, pues se encontraba ligada a figuras de autoridad como los monarcas, cuya legitimidad provenía de una supuesta representación divina. Posteriormente, con la modernidad, comenzó a surgir una visión más abierta en la que la realidad podía interpretarse desde distintas perspectivas.
Sin embargo, explicó que en la actualidad, dentro de la era digital y la posmodernidad, el concepto de verdad ha sufrido una transformación aún más profunda. Hoy, las emociones, las creencias personales y las percepciones subjetivas suelen tener mayor impacto que los hechos verificables. En consecuencia, la verdad deja de sustentarse únicamente en elementos tangibles y comienza a construirse a partir de narrativas diseñadas para influir en la percepción colectiva.
La posverdad: cuando las emociones pesan más que los hechos
Al abordar directamente el concepto de posverdad, el entrevistado retomó las ideas del autor Matthew d'Ancona, quien define este fenómeno como una circunstancia en la que los hechos objetivos influyen menos en la opinión pública que las emociones y las creencias personales.
Desde esta perspectiva, la posverdad no depende necesariamente de la veracidad de la información, sino de la capacidad que tiene un discurso para generar identificación emocional en quienes lo reciben. Pintor destacó que actualmente muchas decisiones sociales y políticas se construyen desde aquello que las personas sienten o creen, incluso cuando no existen fundamentos objetivos que respalden dichas percepciones.
Esta situación, afirmó, ha modificado profundamente la manera en que se construye la opinión pública y ha favorecido estrategias de comunicación centradas más en persuadir que en informar.
El impacto social y político de la posverdad
Uno de los aspectos más relevantes de la entrevista fue el análisis sobre las consecuencias sociales de este fenómeno. De acuerdo con el entrevistado, la posverdad ha contribuido a la generación de subjetividades y a la pérdida progresiva del pensamiento crítico.
Asimismo, señaló que el desarrollo tecnológico y el uso constante de herramientas digitales han transformado la forma en que las personas consumen información. La inmediatez de los contenidos y la facilidad para acceder a respuestas rápidas han reducido, en muchos casos, la disposición al análisis profundo y a la reflexión crítica.
En el ámbito político, esta situación puede convertirse en un mecanismo de control social. Según explicó, muchos discursos están cuidadosamente diseñados para conectar emocionalmente con determinados sectores de la población y fortalecer vínculos de identificación que permitan conservar apoyo y legitimidad.
Bajo esta lógica, el objetivo principal deja de ser la veracidad del mensaje y pasa a ser el impacto emocional que este provoca en la audiencia.
La construcción de la opinión pública
Respecto a la manera en que se forma la opinión pública, Vladimir Pintor explicó que intervienen tanto los medios que transmiten el mensaje como la sociedad que lo recibe e interpreta.
De acuerdo con su análisis, la comunicación política identifica problemáticas sociales específicas y las incorpora estratégicamente en discursos dirigidos a determinados grupos sociales. Esto permite generar cercanía con la población y construir una imagen de legitimidad o conocimiento frente a ciertas necesidades colectivas.
Sin embargo, advirtió que en la era de la posverdad las emociones suelen imponerse sobre el razonamiento crítico. En consecuencia, las personas pueden llegar a aceptar discursos únicamente por la percepción o la conexión emocional que generan, dejando de lado el análisis de los hechos y las evidencias.
Nota: Vladimir Pintor Flores, 2025.
La importancia del pensamiento crítico
Otro de los temas centrales de la conversación fue la necesidad de fortalecer el pensamiento crítico frente a los discursos políticos actuales. El entrevistado destacó que las personas deben aprender a cuestionar la información que reciben, analizar quién emite los mensajes, cuáles son sus intenciones y qué elementos utilizan para persuadir a la audiencia.
Asimismo, enfatizó que aspectos como el lenguaje corporal, el tono de voz, la imagen pública y las emociones transmitidas forman parte de estrategias de persuasión política que muchas veces pasan desapercibidas.
Desde su perspectiva, normalizar discursos basados únicamente en emociones representa un riesgo para la sociedad, ya que puede debilitar la capacidad ciudadana de cuestionar, reflexionar y participar de manera crítica en la vida pública.
Reflexión final
Para concluir la entrevista, Vladimir Pintor señaló que las sociedades están en constante transformación y que la posverdad es parte de un proceso histórico ligado a los cambios tecnológicos, culturales y políticos de la actualidad. Sin embargo, subrayó que ninguna narrativa debe asumirse como una verdad absoluta y que todas las personas tienen la responsabilidad de desarrollar una postura crítica frente a la información que consumen.
A partir de este diálogo, es posible comprender que la posverdad representa uno de los desafíos más importantes de la comunicación contemporánea. La creciente influencia de las emociones y las percepciones en la construcción de la realidad puede modificar profundamente la manera en que las sociedades interpretan los acontecimientos y toman decisiones colectivas.
Como equipo, consideramos que esta problemática resulta especialmente relevante en el ámbito político, donde los discursos tienen un impacto directo en la ciudadanía y en la vida democrática. Por ello, creemos que fomentar el pensamiento crítico, la reflexión y el análisis responsable de la información es fundamental para evitar la manipulación y fortalecer una participación social más consciente e informada.
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